Reestrenan Habemus Papam, la comedia muda que vuelve a la escena local

Reestrenan Habemus Papam, la comedia muda que vuelve a la escena local
La oferta teatral de Chivilcoy suma una reposición a su cartelera con el regreso de “Habemus Papam”, la comedia muda dirigida por Diego Scarpellino. La obra reestrena este domingo 13 de septiembre a las 20:30 en la sala del teatro TRAC, ubicada en la esquina de Humberto Primo y Pueyrredón. La propuesta, que cuenta con una trayectoria previa en la ciudad tras haberse presentado originalmente hace ocho años, iniciará de este modo una nueva temporada de funciones agendadas de manera fija para todos los domingos a las 20:30. Las localidades generales para presenciar el espectáculo tienen un valor establecido de $12000, e incluyen la opción de realizar reservas previas a través de la línea telefónica 2346 65 60 55 o bien mediante adquisición directa en la boletería del espacio cultural antes del inicio de cada presentación.
El regreso del espectáculo a las tablas fue abordado por uno de sus protagonistas, el actor Pablo Durán, durante una entrevista brindada en el programa radial La Mañana del Centro. Al ser consultado sobre el proceso de reponer el proyecto luego de sus intervenciones en otras puestas locales como “En alta mar” y “Barranca Sánchez de Florencio Abajo”, el intérprete explicó que la determinación de volver a escenificar la pieza respondió a una confluencia de factores. Entre ellos, destacó la motivación colectiva del elenco, el tratamiento de temáticas que guardan estrecha vigencia con la actualidad y la organización del calendario de programación y uso de la sala por parte del grupo teatral.
La obra propone una experiencia apoyada exclusivamente en la expresión corporal, prescindiendo por completo de la palabra hablada durante un desarrollo aproximado de entre una hora y cinco y una hora y diez minutos. La estructura dramática de “Habemus Papam” se articula sobre una premisa argumental de tono cómico y desopilante: la simulación de una cámara oculta instalada en el interior del Vaticano en el marco de un cónclave secreto convocado para la elección de un nuevo Papa.
En este escenario, ocho cardenales deben atravesar diversas complicaciones, disputas e imprevistos internos para intentar alcanzar la votación definitiva. Además de la acción desarrollada por los personajes en escena, el montaje incorpora un segmento introductorio audiovisual que antecede al desarrollo principal, donde se explica la supuesta obtención de las imágenes e intervienen comunicadores y personalidades de la ciudad.
En cuanto al elenco de actores que conforman la obra, la puesta reúne sobre el escenario a Carlos Marrone, Carlos Girotti, Hernán Pagano, Gustavo Berro, José Isla, Guillermo Medice, Andrea Fassio y Pablo Durán. La única modificación en la alineación respecto de las funciones realizadas en su estreno original radica en la incorporación de Durán, quien asumió la interpretación del rol que en aquel momento estaba a cargo de Mariano Rodríguez, apartado en esta oportunidad por razones de índole personal. Durán sostuvo que su participación se dio en el marco del trabajo cooperativo que caracteriza a los integrantes del grupo TRAC, donde los miembros asumen diversos roles y tareas según las necesidades del colectivo.
El trabajo actoral requerido por la pieza implica un desafío particular centrado de manera íntegra en la investigación y expresividad física. Durán detalló que su formación artística toma la labor corporal como base estructural de todo el trabajo interpretativo, señalando que la propuesta supuso el reto de iniciar y concluir la labor puramente desde el movimiento y la gestualidad.
Según sus palabras, el cuerpo comunica y expresa en gran medida, siendo capaz de transmitir mensajes directos a través de las posturas, la quietud y la continuidad de las acciones físicas sin necesidad del recurso de la palabra. Para el actor, insertarse en una dinámica previamente consolidada por el resto de sus compañeros demandó amoldarse a la construcción espacial y temporal desarrollada en la versión inicial, respetando la matriz construida originalmente por Rodríguez pero aportando una impronta personal.
En relación con la construcción de los personajes y el desarrollo del conflicto escénico, cada intérprete elaboró una historia previa para su respectivo cardenal, asignándole particularidades individuales que luego se trasladaron al trabajo corporal. A partir de esas características y de los distintos posicionamientos que toma cada personaje ante las situaciones que van aconteciendo durante el cónclave, se generan las fricciones y los vínculos entre los cardenales en el escenario. Asimismo, desde el rol de la dirección encauzado por Diego Scarpellino, se apuesta a sostener la tensión y atención del público ordenando una multiplicidad de acciones simultáneas en distintos sectores del espacio escénico. El montaje aspira a interpelar al espectador para que asuma una actitud activa, completando el sentido de la obra más allá del entretenimiento inmediato. La puesta en escena de “Habemus Papam” se contextualiza en un fin de semana de actividad dentro de la agenda cultural y teatral de Chivilcoy.
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