El arzobispo Jorge Lozano habló sobre la salud del papa León XIV y la visita al país

La incertidumbre en torno a la visita del papa León XIV a la Argentina comenzó a debatirse dentro de la Iglesia luego de que una intervención quirúrgica confirmara que el Pontífice padece cáncer de pulmón. Frente a este panorama, el arzobispo de San Juan de Cuyo, monseñor Jorge Lozano, sostuvo que la prioridad es la recuperación del Santo Padre y que su agenda institucional podría modificarse en función de los dictámenes médicos.
Lozano fue el último argentino en mantener una audiencia privada con el líder católico antes de su internación en Roma. El encuentro se llevó a cabo un lunes por la mañana y se prolongó por espacio de casi media hora, período en el cual dialogaron acerca de la realidad eclesiástica, la labor pastoral en Cuyo, las problemáticas de la juventud argentina y los preparativos para el viaje papal que despertaba gran entusiasmo.
Durante la charla, el Pontífice se mostró sumamente interesado en las actividades programadas, haciendo especial hincapié en una vigilia de oración junto a los jóvenes prevista en el Monumento de los Españoles, ubicado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. El arzobispo remarcó que dialogaron como si la agenda no sufriera alteraciones, aunque reconoció que las definiciones futuras dependerán estrictamente de los profesionales de la salud.
Asimismo, el prelado sanjuanino compartió detalles de la conversación íntima que mantuvo con León XIV sobre su bienestar físico, destacando la tranquilidad con la que afrontaba la operación. Según su testimonio, el Papa transmitió absoluta confianza en el equipo médico tratante, conservando un semblante calmo y su tono de voz habitual durante la cita celebrada en la capital italiana.
Por último, Lozano relató cómo se vivieron las horas posteriores al diagnóstico dentro de la Santa Sede, calificándolo inicialmente como un impacto fuerte para luego dar paso a la templanza institucional. Tras dialogar con el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Marcelo Colombo, ambos coincidieron en que el bienestar físico del Santo Padre debe anteponerse a cualquier compromiso pastoral.